ARQUEOLOGÍA Y OBRAS DE CANALIZACIÓN

En los últimos años, fruto de una mayor sensibilidad hacia nuestro patrimonio histórico y cultural, en las obras de canalización y en cualquier otra obra de construcción, se ha hecho indispensable la figura del arqueólogo. Dicha presencia se ha hecho habitual en zonas susceptibles de encontrar restos de relevancia arqueológica. Fruto de esta colaboración entre arqueología y construcción, por otra parte obligada dada la legislación vigente, se ha hecho frecuente las noticias sobre hallazgos arqueológicos en diferentes puntos de nuestra geografía. Las obras de canalización, por su configuración (una zanja de varios, hasta cientos de kilómetros lineales) han sido históricamente un “vivero” de hallazgos arqueológicos en numerosas ocasiones.

Mediante los estudios de impacto arqueológico previos a la ejecución de la obra, el arqueólogo examina, mediante catas de muestreo o literatura existente, la posibilidad de encontrar, en una zona determinada, hallazgos arqueológicos de interés. Durante la ejecución de los trabajos de obra civil, el arqueólogo controlará los movimientos de tierras y las posibles piezas encontradas, evaluando su relevancia cultural y artística, datando si es posible, in situ, su antigüedad y periodo histórico concreto al que pertenece dicha pieza. En este sentido, si se tratan de objetos que se puedan transportar fácilmente, se retirarán para su estudio en el laboratorio. En otros casos, si se tratan de estructuras de habitación u otro tipo de construcción, y si son de especial relevancia, podrían ocasionar la paralización de los trabajos de obra civil que se estuvieran realizando en ese momento. En la mayoría de ocasiones, en cambio, ante otro tipo de estructuras de menos interés, se las suele proteger, con mantas de geotextil, se toman fotos, se hacen dibujos, se acota la estructura hallada y se geolocaliza, de cara a tener perfectamente inventariado tal descubrimiento y quizá, poner en valor museístico en un futuro. Tales hallazgos, en caso de no paralizarse la obra, podrían tener como consecuencia, en obras de canalización, el retranqueo de la tubería, de cara a preservar este tipo de hallazgos.

Como curiosidad, el pasado mes de agosto, en plena calle Fuencarral de Madrid, a causa de unos trabajos de canalización, salieron a la luz un tramo de los antiguos “viajes de agua” de Madrid, antiguas canalizaciones subterráneas creadas para asegurar el abastecimiento de agua en Madrid a partir de la ocupación musulmana en el siglo VIII y hasta el siglo xix, en que fueron sustituidas por la red de depósitos y conducciones del Canal de Isabel II

 

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