El Primer Ferrocarril de Madrid

Cuando la gran mayoría de capitales europeas ya disponía de ferrocarril, Madrid inauguraba más tarde su primera línea férrea entre Madrid y Aranjuez, que a su vez, era la segunda en España tras la línea que unía Barcelona y Mataró.

La línea catalana tenía una marcada utilidad industrial, pero la primera línea madrileña, al principio, unía Madrid con el Palacio de Aranjuez básicamente, es decir, tenía una utilidad para la Corona, en concreto para la reina Isabel II y su familia. El trayecto se completaba en poco menos de una hora, una revolución para la época, pues, en carruaje se tardaba más de 7 horas.

La inauguración de la línea Madrid Aranjuez se realizó en el apeadero de Atocha en presencia de la reina Isabel II y el promotor de tan magna obra, el Marqués de Salamanca, que costeó gran parte de la obra. Era el 9 de febrero de 1851 cuando se bendijeron las locomotoras y el tren partió hacia Aranjuez. En medio de un gran alborozo popular, con fiestas y grandes recibimientos por aquellos lugares por los que pasaba, 54 minutos después llegaba a las inmediaciones de palacio.

La idea del Marqués de Salamanca era llegar con esta línea férrea al mediterráneo, en concreto a Alicante. En este sentido, y tras las correspondientes expropiaciones, el tren llegó a Tembleque en 1853, a Albacete en 1855 y llegó a Alicante en 1858. El trayecto entre Madrid y Alicante se completaba en 15h que aunque parezca mucho con la mentalidad de hoy, en aquella época, en diligencia, se tardaba varios días.

Una curiosidad: como el tren, con el tiempo, daba salida hacia Madrid los productos de la huerta de Aranjuez, se le conocería como el “tren de la fresa”

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