#Riesgo psicosocial: la Hipervigilancia

Después de dos años de pandemia por Coronavirus; desde hace unos meses la guerra en Ucrania, con la consiguiente subida de precios; las continuas olas de calor, los incendios forestales y la pertinaz sequía, etc, etc, es normal que nos sintamos angustiados y muchas veces, con miedo al futuro.

Uno de los síntomas más característicos de esta angustia es lo que los psicólogos denominan: hipervigilancia. ¿Qué es la hipervigilancia? La hipervigilancia es un estado de ánimo en el que la persona muestra una mayor sensibilidad ante cualquier estímulo amenazante. Es un síntoma típico de trastornos como la hipocondría o el trastorno de pánico. Se trata de un estado de activación sostenido en el tiempo que presentan algunas personas (especialmente en el contexto de algún trastorno mental, relacionado con la ansiedad). Otras características de este estado anormal de activación son el aumento del nivel de conciencia y una mayor sensibilidad a estímulos amenazantes, como los que indicaba al principio: pandemia, crisis económica y medioambiental, etc

La hipervigilancia, en fin, es una “una característica de la ansiedad que supone una reacción emocional que nos pone alerta ante la posibilidad de que ocurra algo que no deseamos”.

Estar continuamente en alerta nos hace sentir más cansados, pueden aparecer dolores de cabeza, trastornos músculo-esqueléticos, bajo nivel de atención en diferentes tareas, como en el trabajo, además de insomnio e irritabilidad.

¿Cómo podemos hacer para no estar todo el tiempo con este nivel de alerta tan grande (Hipervigilancia) y que no repercuta negativamente en nuestro trabajo y fuera de éste?

 

  • Pregúntate ¿Es objetivo y real esto que estoy pensando y que me causa malestar? Muchas veces “compramos” muchos pensamientos que se nos pasan por la cabeza, y no todos son adaptativos ni reales. Modifica, en fin, tus pensamientos catastrofistas, poco realistas, por otros ajustados a la realidad.
  • En el trabajo: Divide las tareas en subpuntos que puedas ir haciendo y concluyendo, esto hará que no parezcan tan inalcanzables y que por tanto no nos sintamos incapaces de abordarlas.
  • Apóyate en otros compañeros o amigos: el apoyo social es importante para sentirnos mejor y reducir los niveles de estrés.
  • Esto que temo que suceda, ¿de verdad puede suceder? ¿Cuáles son las consecuencias reales que puede tener? ¿Qué puedo hacer si ocurre? Es frecuente que nos pongamos siempre en lo peor cuando estamos ansiosos, pero lo que tememos no es necesariamente lo que va a suceder. Planificar estrategias de afrontamiento nos ayudará a despejar “los nubarrones” y a sentir que sí que tenemos cierto control sobre la situación.
  • Intenta desconectar del telediario y de RRSS: es importante dejar de estar sobre informado a todas horas.
  • Prioriza y establece una agenda "racional" y realista. Por la mañana, a primera hora (nunca de noche, cuando ya estamos en la cama) anota las tareas para el día, pero siendo realista: incluir un montón de cosas que de entrada sabemos que no vamos a poder atender lo único que hará es agobiarnos y hacernos sentir que no llegamos a todo. Prioricemos: qué es lo verdaderamente urgente, cuándo podemos hacer lo demás...
  • Realiza alguna técnica de relajación: de cara a reducir tus niveles de estrés y ansiedad.
  • Dedica un tiempo para ti: un hobby, algún curso que te guste. Cualquier cosa que haga que haga que nos centremos en actividades positivas y que pensemos menos en lo que nos preocupa.

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